Hoy vengo a contaros lo super enganchado que estoy a Divinity: Original Sin. Un juego JRPG que al principio no me atraía mucho pero que ahora me tiene atrapado. Y es que, aunque todavía me pierdo en mucho de sus menús, el simple hecho de ir explorando el mundo que me rodea, combatir contra los enemigos mas variopintos y leer las conversaciones entre personajes hace que el tiempo de juego pase volando. Puedo pasarme literalmente minutos sin hacer nada mas que organizar, ver o intercambiar inventario entre personajes.
Es tanto el vicio que tengo con este juego que he dejado apartado momentáneamente la grabación de Final Fantasy VII (1997) para dedicarle a Divinity: Original Sin todo mi tiempo de ocio.
Por ahora, esto es todo lo que os quería contar
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